sinister / excision / looper / the woman in black / john dies at the end

Si tengo que pensar qué me da miedo la lista es interminable. Me dan miedo las cucarachas, la oscuridad, los fantasmas, los ruidos fuertes en el medio del silencio, las sombras que se mueven. Me dan miedo las casas grandes con pisos de madera crujientes. Me dan miedo los bichos desconocidos, algunas drogas, los gatos que se quedan mirando un punto fijo durante quince minutos.

Me gustan las películas de terror desde que era chica y me gustan, más que nada, porque me hacen sentir chica: indefensa, ingenua, crédula. Me gustan casi todas las películas de terror salvo las que son muy gore y me dan risa aunque después, en el medio de la noche, me despierte pensando que estoy metida en un río de sangre o que si no corro y corro y corro me agarra uno y me corta en pedacitos y me hace empanada. Me gustan las películas de terror porque me hacen sufrir, porque no me dejan dormir, porque me muestran un mundo feo del que, por suerte, no soy parte.

The woman in black

Todo lo victoriano parece de terror.

Esto, esto y esto da miedo. Esto también.

Repito: todo lo victoriano parece de terror.

Estamos a principios del siglo XX, Arthur Kipps (Daniel Radcliffe), un abogado viudo y padre de un hijo, tiene que viajar a una casona abandonada a clasficar todos los papeles que encuentre para poner todo en orden y deshacerse de la mansión. Llega al pueblo y lo miran muy mal cuando dice qué viene a hacer y después no lo quieren ayudar y después se corta solo y se va a la mansión, que queda lejos, en el medio de la nada, rodeada por un pantano inmenso y semi habitada por el fantasma de una mujer de negro que no descansa en paz. Paralelamente a eso hay niños que se suicidan sin motivo aparente más que agarrar, levatarse y suicidarse. Así nomás, porque sí.

O sea: casa abandonada y fantasma que acecha. O sea: terror convencional. O sea: el que veíamos cuando éramos chicos. O sea: puede parecerte una buena película de terror de las de antes o puede parecerte una película anticuada.

La casona tiene juguetes viejos y siniestros, escaleras oscuras, mucho polvo, muebles cubiertos con sabanas, fotos de niños diabólicos, mecedoras, candelabros. Todo todo todo lo que tiene que meter miedo en una casa embrujada está acá. Al conjunto se le suma el pantano enorme que la rodea y la desolación y el cielo nublado y las hojas secas y cosas así. Hay ruidos extraños, canciones de cuna, susurros, la señora vestida de negro, una pareja que lo ayuda a resolver el misterio. Él: médico, racional, inteligente, padre de un niño que murió en circunstancias extrañas. Ella: esposa, irracional, obsesionada con que su hijo muerto habla a través de ella.

Es clásica (es clásica así: “Tengo que ir a esta casa a ordenar papeles pero hay un fantasma que no me deja entonces veré cómo puedo ayudar y liberar al fantasma de sus propios fantasmas”), no promete nada innovador pero ofrece el terror de siempre y siempre está bueno volver a las raíces.

 

Excision

Aquí lo que sucede es: una adolescente es rara.

Esa sería la sinopsis más acertada porque todo lo que sucede, sucede alrededor de las rarezas de la protagonista: la protagonista se saca un tampón y lo huele. La protagonista sueña que tiene sexo con mucha gente. La protagonista tiene una madre controladora, un padre pelotudo y una hermana casi perfecta a quienes ella quiere a su manera. La protagonista es sociópata. La protagonista le vomita encima a una compañera de clase. La protagonista va a ver al pastor para que la aconseje. La protagonista no es fea pero se afea. La protagonista se le tira al chico lindo y popular de la escuela diciéndole, directamente: quiero que me desvirgues. Y así.

Hay como una repetición de la secuencia: desayuno / algunas acciones / sueños. Y como los sueños y las acciones del medio son bastante potentes, los desayunos (que son muchos a lo largo de la película y unos pocos aportan algo) terminan cansando y, por momentos, aburriendo. El recurso está bien planteado pero no del todo bien desarrollado. Digamos que la idea estaba.

La película es divertida porque todo lo extraño siempre termina resultando un poco gracioso. Transita sobre esa delgada línea que divide lo bizarro y extraño de la estupidez total. Por momentos no se entiende si cayó de un lado o del otro porque si cayó del lado de la pavada está todo tan bien filmado y es tan bello de ver que uno no se da tanta cuenta si lo que está viendo es una genialidad o no. En realidad eso es lo que pasa con la película: uno se pregunta todo el tiempo si está viendo una obra maestra o si le están afanando grosso.

Imperdibles: las apariciones de John Waters (sí, la película es MUY John Waters) y de Malcolm McDowell.

Sinceramente no recuerdo bien de qué se tratan Looper y John dies at the end. Sí recuerdo escenas puntuales y algunas secuencias pero en general general no sé qué historia me contaron. No es que no me hayan gustado o que me hayan parecido malas.

Looper es un poco ciencia ficción un poco de tiros un poco de vidas paralelas, géneros que me duermen profundamente.

Era algo así: en el año dos mil no sé cuánto o cinco mil no sé cuánto o en un mundo paralelo existen los loopers. Los loopers son asesinos a sueldo que matan a tipos del futuro pero en el presente (quieren matar a alguien en el 2100 entonces lo mandan al 2030 donde un looper lo espera y le pega un tiro). Al looper se le termina el laburo en un determinado momento: el momento en el que le mandan a su yo del futuro para que lo mate. Como toda película futurista el planteo es un quilombo y para explicarlo tienen que usar mil recursos aburridos como: voz en off, flashbacks, repeticiones del procedimiento, repeticiones de la explicación del procedimiento, etcétera. Bueno, entiendo que está bien y es necesario pero como a mi me aburre mucho me quejo y quiero revolearle bizcochitos al monitor.

Resulta que un día a Gordon Levitt le toca matarse a sí mismo (lo que significaría una especie de jubilación, el se mata a sí mismo en el futuro pero su yo del futuro viene con unos lingotes de oro que lo ayudarán a darse en la vida que le quedan los gustos que quiera). Resulta que en vez de matarse a sí mismo Gordon Levitt se sorprende o se asusta o se apichona o se hace pis encima y en vez de matarse a sí mismo en el futuro su sí mismo del futuro se escapa. Claro que el sí mismo del futuro de Gordon Levitt no es otro que el grandísimo Bruce Willis.

A partir de ahí empieza una persecución y una “guerra” entre Gordon Levitt del presente y su sí mismo del futuro, es decir, Bruce Willis. Se persiguen, Bruce quiere vivir porque dice que tiene que cumplir una misión antes de que el mundo se acabe por culpa de un niño malo que es niño en la época del Gordon Levitt del presente pero que es grande y muy malo en el tiempo futuro de Bruce Willis.

Van y vienen, se pelean, se persiguen, se pegan tiros, aparece Emily Blunt (aquí lo más irritante de la película) haciendo de madre abnegada que vive en una granja y maneja una escopeta enorme y por supuesto que no le creemos nada porque Emily es muy linda, urbana y cosmopolita como para usar una camisa leñadora y vivir en el medio de la nada sembrando maíz.

A pesar de lo enroscado del guión (si te gusta el género la película está buenísima y todo lo que yo diga acá te va a parecer una paparruchada y seguro tenés razón), una vez que más o menos entendés quién es quién, cuáles son los ejes temporales y por qué pelea cada uno, disfrutás todo. Bueno, todo menos esa cara de cera que le hicieron al pobre Gordón Levitt. Porque si hay algo perturbador es el maquillaje que le hicieron al pibe. ¿Era la idea que quedara tan parecido a un muñeco?

John dies at the end me gustó. Por lo menos al principio me gustó. Después se va como medio al carajo y, como no vuelve al punto de partida, ya no me gustó. Empieza así: un chico está sentado en un bar. Llega un señor y empiezan a hablar. El chico le demuestra que sabe todo sobre él: lo que tiene en el bolsillo, lo que está pensando en ese preciso instante y lo que soñó la noche anterior. Entonces el señor le dice: You’ve got my attention. Listo. Todo lo que pasa de ahí en más salvo que la droga que se toman se llama “salsa de soja” es muy pelotudo.

Porque lo que pasa es que un grupo de jóvenes entusiastas se inyectan la droga “salsa de soja” y adquieren la habilidad de entender todo de todos, de saber qué hacen los demás, qué piensan, qué quieren, cómo lo quieren y cuándo. Saben qué sueños tienen, cuáles son sus secretos y sus miedos y sus esperanzas. Pero como lo que brilla no es oro resulta que la droga tiene un efecto colateral que es que te convierte en un bicho y te mata. O, por lo menos, mata a casi todos menos al chico del bar que tiene que lograr que el bicho de la salsa de soja que se inyecta la gente no se propague porque si se propaga el mundo se termina en quince minutos. Tiene un amigo que lo ayuda y el amigo se llama John.

Ah, el señor que se sienta junto a él en el bar es Paul Giamatti.

Tiene un chiste buenísimo que involucra un picaporte y un pito. Después tiene algunos chistes sexuales más pero ninguno funciona del todo. Es de esas películas que parece que van a ser buenísimas y al final son como una comedia con dos o tres monstruos y drogas. Le faltan dos pares de tetas para ser completamnte adolescente pero va por ese camino. Podrías verla un día que te sientas jovial, fresco y despreocupado. Si estás como en un intelectual mood olvidate, vas a revolearle el whisky y después el vasito y después el habano y después la colección de dvds originales de toda la filmografía de Haneke. Una película que dentro de cinco o seis años habremos visto todos (algunos por la mitad, otros siempre el final, algunos en dos o tres veces) porque está destinada al cable.

Sinister

Vi sinister en dos días. Después de ver la primer parte me fui a dormir y durante la noche tuve varias pesadillas con una niña diabólica, me desperté en medio de la noche y quise largarme a llorar. La segunda parte la vi al día siguiente y no sé si fue porque la vi en el medio del día pero ya no me pareció que diera nada de miedo.

Ethan Hawke es un periodista que escribe libros sobre casos policiales famosos. Está en una mala racha y se la recontra juega con un caso prometedor: toda una familia aparece colgada de un árbol menos la niña de la familia, que desaparece sin dejar rastros. Como es un tipo a todo o nada, Ethan agarra a su familia y los mete a vivir en la casa donde sucedió la tragedia, claro que sin decirle nada a nadie. Encuentra en el altillo una caja con videos y los videos son unas snuff movies que muestran diferentes muertes de diferentes familias siendo la última la de la familia colgada del árbol. ¿Quién es el asesino? ¿Qué quiere? ¿Por qué le dejó esos videos? Esas cosas investiga Ethan mientras otras cosas raras empiezan a pasar.

Planteado así es increíble. Pero no. Después se cae, y mucho. Cae no porque resuelve mal sino porque genera demasiada expectativa al principio y después no está a la altura. Como cuando le recomendás mucho mucho mucho algo a alguien y lo hacés con tantas ganas y entusiasmo que después el otro va y hace lo que le recomendaste y no le parece gran cosa porque vos le vendiste algo más grande de lo que iba a ver. O como cuando un pibe te calienta mucho mucho mucho y te dice que cuando te agarre te mata y después se queda en el molde o te da unos tímidos besos y nada más.

4 thoughts on “sinister / excision / looper / the woman in black / john dies at the end

  1. Me gustó mucho el resumen de looper, mucho más sencillo que la película, y eso que la peli me gustó, pero el resumen es genial.
    Las otras no las vi, y hasta que no las veo no las leo, no vaya a ser que me spoilee algo sin querer😦

  2. miré sinister y vine re ‘a ver que le pareció a la ramera’. yo me cagué de miedo. tanto que no me dio ni para pensar que no está a la altura de la expectativa que genera el principio, hasta pasado un rato. el golpe de efecto (?) del final, innecesario. the woman in black también asusta, pero es más lenta. no te da tanto batacazo seguido.
    esa fue toda mi opinión no calificada🙂

  3. The Woman in Black me pareció genial. De chiquito vi muchas películas de la productora inglesa Hammer, cuando la daban en trasnoche a fines de los 70. Esta vez le agregaron un par de efectos digitales, pero se mantuvieron fieles a su estilo: Una casa tenebrosa en un lugar tenebroso, un actor que pone cara de miedo y una música que te va levantando del asiento hasta que estalla. Un clásico Hammer.

    De las otras, sólo vi Escicion y me pareció fea. Tal vez esté bien filmada, las alucinaciones de la minita estaban bien, qué se yo, pero me resultó caprichosa, llena de cosas que suceden porque sí. No sé, tal vez tendría que darle una segunda oportunidad.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s