Diario del BAFICI 2013 / Día 08

La última.

Fue la primer entrada que saqué y la última película que vi.

Un día antes de verla, anunciaron los ganadores del festival y la película que ibamos a ver ganó como mejor película de la Selección Oficial. O debería decir: mejor película. Y punto.

Berberian Sound Studio. Un tipito (Toby Jones, que nos cae super bien y lo queremos mucho porque ha tenido la mala suerte de primerear a Phillip Seymour Hoffman en el papel de Capote, y después quedar opacado por él y también ha tenido la mala suerte de primerear a Anthony Hopkins en el papel de Hitchcock y quedar, de nuevo, opacado. Es el hipster sin suerte) es mezclador de sonido y lo contratan para trabajar en una película italiana de la que no le dicen demasiado. El resto de la película es el trabajo de mezcla de una película de terror demencial, con un elenco intrigante, unos compañeros de trabajos algunos locos, otros déspotas, otros degenerados. Y él, que -de nuevo- nos cae super bien y es un actorazo.

La peli es perfecta en muchos sentidos. Para los amantes del cine siempre es bueno ver la cocina de una película y cuando la película es de terror la cocina es siempre siempre siempre mucho más interesante. Todos los personajes son retorcidos y uno nunca termina de entender si están del lado del bien o del lado del mal o si eso no importa. Gilderoy (Toby Jones) quiere saber, pregunta, indaga, investiga, reclama pagas que nunca llega y espera respuestas que ídem. Nunca trabajó en una película de terror y todo lo impresiona. Los actores que hacen el foley de la película (son Massimo y Massimo y actúan y recrean todos los sonidos que el pobre Gilderoy después utilizará para la mezcla de la peli). Todas las “cosas” pierden su forma original: una sandía no es más una sandía porque con reiteradas puñaladas se empieza a escuchar -se transforma en- un pedazo de carne humana. Un poco de agua en una plancha caliente es un hierro quemándole la vagina a una bruja de la película. Y así. Y como todo se transforma y todo lo que vemos sucede en post de una película que nunca vemos (ese ente invisible para el que todos están trabajando) hay una atmósfera de extrañeza desde el comienzo hasta el final: ¿Gilderoy se está volviendo loco? ¿O es que Gilderoy es demasiado miedoso? ¿O paranoico? ¿O realmente todos están muy mal de la cabeza? Visualmente te vuela la peluca. El sonido es (como era esperable en una película sobre el sonido en el cine) impecable. Hay momentos de tensión, hay viajes paranoicos, hay secuencias que mezclan realidad, ficción, realismo mágico, mundos de terror y películas que no existen. Hay de todo y por eso hay que verla.

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