La tristeza de lo real

En Her no suceden cosas exageradamente tristes.

No hay golpes bajos.

No hay recursos baratos para el que llora con cualquier pavada.

Y sin embargo es lo más triste que vi en mucho tiempo y la tristeza que sentí cuando terminó es la misma que sentí hace cinco años acá y hace otros dos acá.

En Her (Spike Jonze, 2013) Theodore es un treintañero deprimido que no puede superar una ruptura amorosa y contrata un servicio: un Sistema Operativo, Samantha (Scarlet Johansson), una voz que se convierte en su amiga, compañera, secretaria, confidente, su todo. Por supuesto, Theodore y Samantha ¿se enamoran? ¿Entablan una relación amorosa? ¿Puede alguien enamorarse de algo que no existe? Sí. Porque uno puede enamorarse de una idea. ¿Pero qué pasa cuando esa idea no se desarrolla? ¿No se lleva a cabo?

Mientras la mirábamos Juan me preguntó: “¿Te gusta o te está llevando a un lugar medio oscuro?”. “Las dos cosas”, le contesté. Cuando terminó sentí una tristeza profunda, de esas que sobrepasan lo que pasó en el cuentito de la película. Una tristeza oscura y pesimista, molesta y angustiante, asfixiante, una tristeza que llega para decirte: el amor no existe. Que todo en nuestra vida nace, crece, muere, incluso el amor. Que somos solos y que siempre vamos a ser solos, que el amor es efímero, es pasajero.

Nace, crece, muere.

Her es la tristeza de la vida misma. De lo real. De lo que le puede pasar a un amigo tuyo, a una amiga, a vos. Es la tristeza palpable, la que no existe sólo en las películas. Es la tristeza del desamor no como traición ni como odio ni como engaño. Es la tristeza del desamor porque es la ausencia del amor.

El acierto, el acierto más desgarrador de la película, es que Theodore no es un freak. No tiene problemas para relacionarse con la gente, no tiene Asperger, no tiene problemas con la familia, no fue abusado, no es delincuente, no es discapacitado (ni física ni emocionalmente), no es un perdedor ni un outsider ni un excéntrico ni un genio, no tiene nada extraño. Es vos o es yo o tu compañero de trabajo o tu mejor amiga. A Theodore le pasan las cosas que nos pasan a todos: duerme, trabaja, sale con amigos, tiene el corazón roto, está triste, se enamora, se ríe.

2 thoughts on “La tristeza de lo real

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