Cuando el árbol tapa el bosque

¿Hasta qué punto una virtud, un acierto, en una obra, pueden convertirse en el árbol que nos tapa el bosque? La analogía suena barata y seguramente lo sea pero es algo que no puedo sacarme de la cabeza: cómo separar que una cosa esté buena o esté mala y que no sea sólo eso lo que convierta al todo en algo bueno. O en algo malo.

Hace unas semanas fui a ver la muestra de Ron Mueck en Fundación Proa. Ron Mueck es un artista australiano famoso, sobre todo, por sus esculturas hiperrealistas algunas gigantes y otras chiquitas (como el tema de Sergio Denis). Acá, algunas.

Qué árbol me tapó el bosque: el hiperrealismo.

En cada escultura (que no son tantas) había una decena de personas que se fijaban en la exactitud con la que Mueck copiaba el cuerpo humano. Las arrugas, los rollitos de los dedos alrededor de un anillo, las durezas del pie, las uñas amarillentas. Nos fijábamos cuán preciso había sido nuestro querido Ron reproduciendo el cuerpo humano.

Eso era todo.

Ni yo ni nadie de los que me rodeaban podíamos traspasar la formalidad de las esculturas y pensar otra cosa. Las esculturas eran geniales porque eran impresionantemente parecidas al humano. Y listo.

Hace otro par de semanas más largo fui a ver The Wolf of Wall Street al cine. La función arrancó a la una y terminó a las cuatro y yo me dormí de dos y media a tres menos cuarto, de tres y cuarto a tres y veinticinco y de cuatro menos veinte a cuatro menos diez. Y no me perdí de nada.

Qué árbol me tapó el bosque: los excesos.

¿Había algo además de las increíbles actuaciones de los protagonistas cometiendo un exceso detrás del otro? No sé. No podría decir que la película es mala: ni me atrevería a decir algo así de Sorsese ni está cerca de lo que pienso.

Lo que pienso: es repetitiva y el recurso del exceso, en algún momento de las tres horas, se agota. Más allá del frenesí, de las buenas actuaciones y del punch constante, no vi nada más.

¿Soy yo?

¿Son las obras?

¿Quién tiene la culpa de haberse perdido el resto del bosque por culpa de un mísero arbolito?

¿Y qué pasa con el bosque que me perdí? ¿Dónde fue a parar?

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