BAFICI / Día 6

(escribe Juan Maisonnave)

Only lovers left alive de Jim Jarmusch en Panorama

Ver una película de Jarmusch es reencontrarse con una marca de calidad dentro de un formato clásico. En su caso –distanciándose de Tarantino- no hay juego de referencias o citas solapadas, ni bastardeo del género: Jarmusch adapta la narración a su pulso, a la velocidad de los planos súper estilizados en el andar suave de los autos, a la exploración visual de teatros abandonados o zocos marroquíes, a canciones y bandas que tocan en vivo y, de ser necesario, la escena recién corta cuando también lo hace el tema musical. Todo esto es OnlyLoversLeft Alive, mejor conocida como “la de vampiros de Jarmusch” (así como en Dead Man había incurrido en el Western y en Ghost Dog en la ética samurai y el thriller de hit man), y lo que hace el director es servirse del molde explotado hasta el cansancio por sagas adolescentes, películas de terror y varias series (en especial, True Blood) para volver sobre los temas e intereses que lo obsesionan: películas viejas, música, instrumentos musicales antiguos, interpretes legendarios (Chet Atkins, Charlie Feathers), carteles y afiches callejeros, ciudades.

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La trama no es importante, y los actores, salvo Tilda Swinton -quizá la vampiro más sensual y refinada de todos los tiempos-, tampoco (los otros son Tom Hiddleston, Mia Wasikowska y un breve John Hurt). La película presenta un conflicto que se agota, literalmente, en un baile encantador y cadavérico de ella, porque de lo que se trata en realidad es del estilo: planos extensos colgados de la música y la conversación que se detiene un paso antes de lo filosófico, belleza decadente, nostalgias de tiempos más sofisticados, de músicas extintas.

De todas maneras, el estilo depurado de Jarmusch, su regodeo estético y auditivo, contiene algunas reflexiones sobre el mundo de los vampiros: para empezar, vivir tanto puede ser terriblemente aburrido. Además, después de algunos siglos en la tierra, lo único que importa es el arte en cualquiera de sus formas (sus personajes, centenarios o milenarios de apariencia cuarentones, se codearon, entre otros, con Byron). Las ciudades también representan estados de ánimos, distintas formas de escapar o recluirse. Por último, la fama suele arruinar los mejores espíritus. Por eso el protagonista -un músico que se niega a divulgar el material que compone- escucha fascinado una banda liderada por una joven libanesa en un bar de Tanger, y cuando Eve (Tilda) le dice que esa chica es genial y se va a hacer famosa, él responde: ojalá que no.

En Only Lovers Left Alive Jarmusch continúa apropiándose de mundos extraños para construir el suyo, siempre fiel a sus propias palabras: Nada es original. Roba de dónde sea que encuentres inspiración o alimente tu imaginación. 

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