diewand

diewand

No le pidas nada a la pared

 

En Die wand una mujer va con una pareja de viejos y con un perro a una cabaña en el medio de unas montañas. Los viejos se van al pueblo a hacer compras, se hace de noche, no vuelven. La mujer duerme, amanece y sigue estando sola. Se preocupa por la pareja de viejos y decide ir a buscarlo al pueblo, caminando, con el perro. Camina. Camina. Camina. Hasta que se choca con una pared transparente. Y se da cuenta que está encerrada en el bosque.

¿Cuántas películas de encerrados en el espacio exterior existen? Pienso en las más recientes: Gravity, El náufrago, All is lost. La premisa en todas es la misma y en todas pasa lo mismo: el protagonista intenta escapar, volver a su vida de siempre.

En Die Wand, en cambio, lo que sucede es otra cosa: la adaptabilidad, el instinto de supervivencia. La mujer hace unos dos o tres mínimos intentos por escaparse pero enseguida se da cuenta de que no va a ser posible y ahí la película cambia de rumbo: hay que sobrevivir. Qué importa saber qué pasó, lo que importa es buscar comida, juntar leña para el fuego del invierno, saber que los recursos son limitados, sembrar semillas, salir a matar animales. ¿Y cómo no perder la cordura después de semejante evento? Escribiendo. La película casi no tiene diálogos, sólo un off en la voz de la protagonista que escribe un diario con todas las hojas que encuentra y con todos los lápices y lapiceras que tiene a su alcance. Y ahí está lo que mejor funciona: el off del diario es por momentos práctico (“hago esto para sobrevivir”, “como esto”, “duermo tantas horas”) y por momentos más poético (las sensaciones de la protagonista, los cambios sutiles de personalidad, sus miedos y tristeza, su soledad). El conjunto de esas palabras y los paisajes en los que queda atrapada hacen que la película sea absolutamente disfrutable.

Basada en una novela de 1963 de la austríaca Marlen Haushofer que por lo que leo por ahí era una crítica a la vida moderna y un empujoncito para repensar la relación que tenemos y podríamos tener con la naturaleza. No leí la novela pero la película, estas dos horitas fortachonas en las que una mujer que parecía frágil se convierte en una forajida sobreviviente de algo que ni siquiera se esfuerza en entender, me resultan mucho más atractivas que cualquier crítica a la urbanidad.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s